Mama mía, ¿cómo la sorprendo con un lindo presente?

“Madre hay una sola” es una frase que comienza a sonar en la cabeza de todos apenas comienza abril y recordamos que ya está a la vuelta de la esquina ese día en que todos están pendiente de mimar a la mujer que les dio la vida y que se sigue desvelando a diario por nosotros sin importar si tienes 7 o 50 años.

Entonces, si madre hay una sola, también debería existir un regalo para cada una y de seguro ya se lo has dado; el problema es que con el paso del tiempo el camino se bifurca en dos sentidos: le has regalado todo y no sabes con que sorprenderla o bien, siempre regalas lo mismo y te sientes con la obligación moral de entregar un presente, en el que se note más el cariño.

Pues, como me encontraba en la primera situación estuve buscando regalos para mamá que salieran de lo común porque, para ser sincera, creo que ya todo lo común lo he regalado.

Al cabo de unos días realmente la situación se estaba complicando, no encontraba nada y los días avanzaban así que luego de recorrer diferentes lugares y pasar horas buscando en internet y estrujando mi cerebro en búsqueda de esas típicas frases “me gustaría” o “siempre he querido” es que llegué a una curiosa conclusión: no necesito nada.

Porque la sorpresa más valorada será que vaya a verla un día cualquiera, no necesariamente en uno que la sociedad imponga, sino cualquier día de la semana y más seguido o incluso si la distancia lo impidiera sé que bastaría con una llamada por la tarde para que su cara se llene de felicidad porque en el fondo, por egocéntrico que sea, si preguntamos a cualquier mamá sobre cuál es el mejor regalo de su vida, sin duda que contestarán diciendo nuestro nombre.

Por ello es que me he convencido con el hecho de que cualquier presente entregado con cariño, como un ramo de rosas o una cena, independiente si es simple o muy elaborado, será suficiente para esa persona que nos ha amado desde nuestra primera bocanada de aire.

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